No tengo cara. No soy nadie. No estoy aquí.

“No tengo cara. No soy nadie. No estoy aquí… Otras personas tienen cara. Están aquí. Su mundo es el mundo real”.
“The waves” (1931). Virginia Woolf.

 

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Esta obra se enmarca dentro de la serie “Mujeres de piedra”, un proyecto que vengo desarrollando en los últimos tiempos centrado en las problemáticas relacionadas con la mujer-autora. Es este un trabajo que reflexiona en torno a la imagen de la piedra como metáfora de la inmovilidad, de la pasividad o estatimo, además de la noción de peso a la que nos ha abocado nuestra condición de mujeres a lo largo de la historia y la dificultad de poder ejercer y desarrollar libremente en sociedad nuestras capacidades intelectuales y artísticas. En contrapartida, es también un proyecto que habla de la necesidad de superar estos obstáculos a través de la creación y del arte.

La obra “No tengo cara. No soy nadie. No estoy aquí” toma su título de un fragmento del libro de Virginia Woolf “Las olas”; Rhoda se repite a sí misma estas palabras ante su imagen reflejada en el espejo. La relación de la autora de este libro con su cuerpo es explorada en esta novela a través de este personaje femenino. Sabemos a través de sus numerosos diarios que a Virginia Woolf siempre la acompañó un profundo rechazo hacia su cuerpo y que le resultaba muy difícil experimentarse a sí misma como alguien real y completa debido a los sucesivos episodios de despersonalización que padeció a lo largo de su vida.

En esta instalación, compuesta por varias imágenes, la piedra aparece como el elemento que interfiere en nuestra percepción de la identidad del personaje; el rostro convertido en piedra se muestra al espectador como algo ajeno, sin rasgos definitivos. La cara es anulada a través de un elemento que, al igual que el agua, forma parte del imaginario personal de la escritora y que podemos encontrar a lo largo de toda su producción literaria. No es casual que además fuese éste un elemento del que se valdría para quitarse la vida en el río Ouse en marzo de 1941 depositándolas en los bolsillos de su abrigo. La autora clausuraba así, no solo una vida, sino también un ciclo creativo en el que la palabra fuera su principal sostén contra la enfermedad mental que padecía y que en los últimos tiempos dejaran de tener sentido para ella. El lenguaje que antes utilizaba a voluntad para generar obras literarias, dejó de ser válido para protegerla de los hechos, y dice: “Las palabras se desplomaron de repente sobre mí… se acumulan en tales cantidades que sería terrible que no fuesen otra cosa que agua enfangada”. Las palabras como piedras, se hundirían con ella aquel 28 de marzo.

 

“No tengo cara. No soy nadie. No estoy aquí” | Instalación con 4 imágenes y piedras | Medidas variables | Rosa Neutro | 2017

ENLACES:

Décimo premio Auditorio de Galicia para novos artistas.

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